Roma (2004)
Adolfo Aristarain
Int.: Juan Diego Botto, Susú Pecoraro, José Sacristán
España, Argentina. 35MM. COLOR. 155'
Joaquín Góñez, un prestigioso escritor argentino, regresa a su país para recibir un homenaje tras años de exilio. Durante el viaje rememora su infancia y juventud, marcadas por la figura de su madre, Roma, una mujer fuerte y generosa que sostuvo a la familia en tiempos difíciles.
“Una de esas películas con reverberaciones en la memoria. En el espectador sensible, no distraído, suscita ecos variados e indefinidos, que movilizan o inquietan. Es probable que Adolfo Aristarain sea consciente de ello, aunque también es probable que lo sea sólo en parte. Su película tiene aspectos autobiográficos, Roma es el nombre de su madre y su padre murió cuando era chico. De ahí en más, Aristarain -hombre parco, austero, retirado ante las multitudes mediáticas, cabrero a veces, tajante en sus opiniones, claro en sus pensamientos, sin vueltas en las conclusiones-, Aristarain, digo, se ha encargado de explicar que se trata de ficción, como para que no haya malentendidos. Roma no es un diario íntimo, y en cualquier caso lo privado no interesa porque no hace al valor de la obra. Si la película continúa con reverberaciones en el recinto cerrado de la memoria individual es porque aborda, roza, alude o refiere aspectos centrales comunes de la memoria colectiva, muchos silenciados, encubiertos, ‘olvidados' en esa zona en que nada se olvida, todo se inscribe y todo aflora de otra forma.” (Amilcar Moretti)